
Cuando regresé de comer encontré en mi escritorio un enorme arreglo de flores. Un tanto sorprendido (porque nunca antes me había llegado un regalo similar), miro para todos lados como buscando algo raro. ¿Estaré en la TV? ¿Es una pequeña broma de mis compañeros? o ¿realmente alguien me las envió?. Busco una tarjeta, un remitente, nada. ¿Quién las habrá recibido? No había nadie más. Yo era el primero en regresar luego de comer algo rápido. Mmmmmm. Que pegue brutal traigo éste año. ¿Será la barba? ¿Será mi personalidad magnética? Seguramente me las envió Sonia. Estaba a la mitad de mi ejercicio narcisista de auto-estima cuando se oye un discreto toc toc en mi puerta. Salto de inmediato detrás de mi escritorio. Elvia, al no obtener respuesta, de puntitas entra a mi oficina. Sin notar mi presencia se acerca al arreglo y lo levanta para llevárselo. Es entonces cuando salí de mi escondite. ¿Que haces con eso? Es mío!!!!-dije molesto. Sin decir palabra, extendió hacia mí un pequeño sobre de color amarillo que tenía en la mano. Decía:Te amo.....Jesús (Estaba dirigido a Elvia). Tan convencido estaba que me merecía ese arreglo que no se iría así de fácil. Por un momento pensé: ¿Quién es Jesús? No conozco a ningún Jesús. Al menos a ninguno como para que me mandara unas flores tan bonitas. ¿Qué está pasando aquí? . Bahhh, no importa. Claro que me las mandó Jesús. Son mías!!!. Que pegue brutal traigo éste año.
Nume77 — 11-02-2005 21:48:49
Agua — 12-02-2005 00:07:27
Alma — 12-02-2005 06:01:03