
Por fin terminé.
Casi tres días de mudanza.
Todo fue inesperado, como suelen ser los grandes cambios, los giros de la vida.
Me dolió dejar mi "Cuchitril", como llegué a llamarla. Aquel lugar en donde guardé tantas cosas, aquel lugar en el que tenía tantos recuerdos. ¿Cuanto tiempo pasé llenándola de cosas?. Después de 3 años, ya estaba completamente ajustada a mi gusto en todos los sentidos. Yo estaba completamente acostumbrado. ¡¡Hasta a sus pequeños defectos e inconvenientes!!
La mudanza fue complicada. Escudriñar hasta el último rincón, buscando no dejar nada. Ni una foto, ni un poema.
En la basura terminaron las cosas viejas, lo que ya no sirve o lo que no tiene mas uso. Al final del día, un montón de cosas.
Mis libros y mis herramientas, los álbumes de fotos, algunos de mis viejos juegos. Todo tuve que guardarlo y empacarlo. Todo llegó bien a su nueva casa (espero que no se haya perdido nada en el viaje).
El nuevo dueño se veía impaciente por que sacara todas mis chivas y terminara de entregar.
Lo único que me consuela un poco es que este cambio es para mejorar. Es más grande y tendré mas espacio. Todo es nuevo. Es casi tan bonita como la mía (como la que era mía). Lo mejor es la vista. Tiene una gran ventana desde donde ver el mundo pasar.
Mañana la entregaré. Aunque suene irreal y cursi, la voy a extrañar. Espero que el nuevo dueño la aprecie como yo lo hice.
Mañana entregaré mi vieja computadora ya sin mis archivos.